La leyenda del Rey Arturo

Pócimas, hechicerías, sapos, culebras… ¡Eh, perdón, estáis ahí! Prometemos que no estábamos haciendo nada raro, aunque si pudiéramos crearnos un becario para la oficina no estaría mal porque sabemos que estáis impacientes por conocer una nueva historia. En esta ocasión, nos acompaña un muchacho llamado Arturo que dice venir de la Edad Media con una espada conocida por ser capaz de cortar el acero. ¡Ahora que lo pensamos, podría hacernos un par de reformas en el estudio troglodita! ¡En fin! Sin más dilación vamos a dar comienzo a las aventuras que… 

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¡Hola, mi nombre es Merlín! En toda buena historia que se precie hace falta un elemento extraño, así que aquí me presento porque si queréis saber quién es el famoso Arturo, necesitáis conocerme primero a mí. Si mal no recuerdo, tenía un hermano pequeño bastante travieso del que cuidar, así que necesité bastantes poderes mágicos para llevar a cabo mi misión.

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Seguramente os preguntéis ¿este tipo raro a cuento de qué nos suelta todo esto? Pues todo tiene un único fin, ¡presumir! Todos los poderes que os acabo de mostrar me llevaron a ser asistente de mi hermano pequeño, Uther, de quién hice de Celestina para encontrar el amor con Igraine, una bella, además de casada, dama con la que concibió al protagonista del relato, Arturo. Cuando mi pequeño sobrino decidió formar parte del mundo cedí su custodia a uno de los más nobles hombres del reino, Sir Héctor, quién le trató como si de su propio vástago se tratase.



Como habréis podido comprobar, el relato que nos ocupa está lleno de incógnitas, pero ¡la cosa no podía quedar aquí! Si nuestro adolescente protagonista no tenía suficiente con tanta incertidumbre, su padre, Uther, colaboró conmigo cargando a Arturo con un peso al que no podría renunciar. Como lo leeis, a veces tengo ese punto malvado que me hizo depositar la espada Excalibur en un mármol frente a una pequeña ermita de Londres.

Para darle un poquito más de emoción, no sea que no hubiera insuficiente, en Excalibur rezaba la premisa de que quien fuera capaz de liberarla de su prisión se convertiría en monarca de toda Inglaterra, hecho que motivó a miles de caballeros, que acudieron de todos los rincones del mundo con el fin de tener la dicha de liberar la espada, aunque ninguno de ellos alcanzó el éxito, el pegamento utilizado había hecho una función excelente.

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Tras muchas disputas de adolescencia, aún sin haber alcanzado la veintena, decidí que era el momento en el que Arturo tuviera una cita con Excalibur. Fue durante una contienda entre caballeros acontecida en Londres cuando lancé un hechizo que despertó los deseos más profundos del futuro rey de Inglaterra, quien liberó a Excalibur de sus grilletes convirtiéndose en nuevo morador del castillo de Camelot.

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¿Pensábais que aquí terminaba la historia? Tengo algo más para vosotros, que os gustan los escarceos amorosos. Siempre estuve en el punto de mira de la prensa rosa, que no duda en afirmar que cedí Excalibur a Nimue ¡ay, era tan hermosa! Dama del lago, quien se convirtió en protectora de la espada. No fue hasta muchos años después cuando llegó el momento idóneo para unir a Excalibur y Arturo, que había destrozado su espada de piedra durante un entrenamiento con Sir Pellinore ¡Era ahora o nunca! Rápidamente acudimos ante Nimue, quien tenía todo dispuesto para realizar la esperada entrega puesto que, sabedora del poder de Excalibur, le concedió al futuro monarca una vaina en la que portar el arma. El despiste, también conocido como enamoramiento, hizo que Arturo perdiera el presente de la Dama del lago en manos de una hermosa damisela ¡aunque esto, es otra historia!

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Teniendo en su poder todos los reinos de Inglaterra, el nuevo monarca decidió hacer una reunión de antiguos reyes que se unieron en torno a una mesa redonda donde decidieron, según cuenta la leyenda, dar comienzo a la búsqueda del Santo Grial. Fue de este modo como Lanzarote, Perceval o Gawain protagonizaron alguna de las más épicas luchas frente a dragones.

Para terminar, en lo que se refiere a Excalibur ¡que sabemos que no os gusta quedaros con la duda! se cuenta que en la actualidad es visitable en la Abadía de San Galgano (Italia) donde una roca la custodia habiendo sido imposible su extracción por ningún ser humano ¿seréis vosotros capaces?

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